¿“PRESIDENCIABLES” En la oposición? ¿con cuál método? ¿con cuál chance?

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Las opciones electorales de la oposición han amanecido luego del 23 de enero de 2018 con la premura de enfrentarse a una fecha cierta de elecciones presidenciales en Venezuela (antes del 1 de mayo de 2018).

Mediante decreto constituyente, la Asamblea Nacional Constituyente ordenó realizar las elecciones presidenciales previstas para este año antes del 30 de abril de 2018. La propuesta fue presentada por el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello:

“Antes del día 30 de abril debe haber elecciones en Venezuela para escoger al Presidente de la República. Corresponde al Poder Electoral fijar la fecha (…) Publíquese el decreto constituyente en Gaceta Oficial”.

Cabello afirmó que ya el oficialismo tiene al candidato que se va a medir en los venideros comicios, hecho que ya había sido anunciado a finales de noviembre del año 2017 por Tareck El Aisammi, y preanunciado por Elías Jaua a finales de septiembre del año 2016.

En el campo opositor la situación es realmente mucho más difícil, a diferencia de los puntuales contratiempos mencionados a la candidatura de Maduro, pues antes de definir el método para designar una “candidatura unitaria” (primarias abiertas, cerradas o por consenso), los principales partidos de oposición deben encarar el reto de validar sus partidos ante el CNE.

Acción Democrática, Primero Justicia y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) deberán recoger el 0,5% de las manifestaciones de voluntad correspondientes al registro electoral de al menos 12 estados del país para renovar su militancia este 27 y 28 de enero. Las organizaciones políticas Puente y Voluntad Popular, organizaciones políticas que también deberían someterse a la legalización por decreto constituyente, no tramitaron la solicitud ante el Poder Electoral por lo que no podrán validarse.

Por su parte, de los cinco partidos opositores que estaban obligados a legalizarse ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) por orden de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), dos de éstos: Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP), sumaron el apoyo de sus organizaciones para validar la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) “como un acto de desprendimiento y de unidad verdadera”.

En contraste, Acción Democrática adelantó que validará su tarjeta propia planteando la tesis de que lo fundamental es llevar al mayor número de tarjetas opositoras. “Nosotros no vamos a entregar a la Asamblea Nacional Constituyente el legado histórico del partido”, señalo Edgar Zambrano, secundando a Henry Ramos Allup, quien es precandidato presidencial por tal organización política.

Sin embargo, Juan Andrés Mejía, coordinador nacional de Voluntad Popular (VP), Andrés Velásquez, líder de La Causa Radical, junto a miembros de Movimiento Progresista de Venezuela (MVP), Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei), Proyecto Venezuela y Va Pa’ Lante realizaron un llamado este 22 de enero para “rescatar la unidad nacional, reconquistar la democracia y derrotar la dictadura de Nicolás Maduro”, para validar la tarjeta MUD.

No obstante, siete tribunales penales iniciaron procesos contra la tarjeta de la MUD por presunto fraude electoral cometido durante la recolección de firmas que activarían el referendo revocatorio en 2016, lo que podrían poner en peligro la postulación de candidatos presidenciales a través de este instrumento.

Este martes, 23 de enero, la rectora del CNE, Tania D´amelio, aclaró que las organizaciones que no participen del proceso, o que habiéndolo hecho no alcancen el mínimo del 0,5% de manifestaciones de voluntad en 12 entidades federales, serán invalidadas con las garantías del debido proceso, según lo previsto en la Ley para sus respectivas cancelaciones.

Las organizaciones de la MUD han anunciado que al menos hay dos vías para escoger al candidato unitario que los representará en las presidenciales, a través de un consenso o en elecciones primarias.

El precandidato presidencial de AD, Ramos Allup consideró que la coalición opositora está en condiciones de realizar las primarias “en cuatro o cinco semanas”.

De acuerdo a la encuestadora Venebarometro de fecha 6/12/2017, con respuestas espontáneas de los entrevistados:

Si se descartan las candidaturas de López y Capriles dada su inhabilitación política aparecen como precandidaturas relevantes en orden decreciente: Henry Falcón; Lorenzo Mendoza, Henry Ramos Allup, María Corina Machado y Julio Borges.

Ahora bien, si las respuestas no son espontaneas sino que las posibles candidaturas son presentadas en una lista, los resultados en un primer escenario fueron:

En un segundo escenario electoral, que incluye a la figura del empresario Lorenzo Mendoza, el resultado fue:

presidenciables

El contraste entre ambas láminas permite indagar cómo “muerde” apoyos la candidatura de Mendoza entre diferentes candidaturas opositoras, así como entre aquellos entrevistados que en el escenario 1 manifestaban no inclinarse por ninguna de las candidaturas de la lista 1 (bajan de 20,6% a 10,0%).

Descartadas las opciones de López y Capriles, y sin presentarse candidaturas propias por parte de PJ y VP, aunado al apoyo que ha manifestado Falcón a la candidatura de Mendoza podría representar un serio oponente a la candidatura de Maduro, más aún si se convierte en una “candidatura unitaria de la oposición”.

Para Hinterlaces, un 33% apoyaría la candidatura del presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza de cara a los comicios presidenciales. Los resultados además arrojaron que un total de 72% de los venezolanos manifestó estar acuerdo con adelantar las elecciones presidenciales.

Tal estudio arrojó que 18% respalda al exgobernador de Lara Henry Falcón; 11% a la coordinadora de la organización Vente Venezuela, María Corina Machado; 6% al secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup; y 3% al candidato opositor a la gobernación de Zulia Juan Pablo Guanipa.

Venebarómetro había publicado además los porcentajes de rechazo de cada una de las candidaturas:

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En ambos estudios, la figura de Henry Ramos Allup (AD) no aparece con fortalezas suficientes para enfrentar a la candidatura de Nicolas Maduro (PSUV), mientras que la dupla Mendoza-Falcón, actuando en coalición perfecta con PJ y VP, podrían acumular ventajas en un escenario de candidatura unitaria.

Sin embargo, una cosa son las encuestas y otro el resultado efectivo de unas elecciones primarias, en las cuales debe definirse previamente si se realizan con registro de militantes (primarias cerradas) o de manera abierta (REP). En este último caso, las fuerzas oficialistas podrían intervenir en alguna medida afectando los resultados si llaman a su militancia a participar en la elección a favor de la candidatura que más le favorezca.

Sin embargo, no todo es color de rosa para una posible candidatura de Lorenzo Mendoza. También Venebarometro había registrado un crecimiento del apoyo al presidente Nicolas Maduro:

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En un ejercicio de simulación numérico, una candidatura de Lorenzo Mendoza podría capitalizar 34 %, si muerde la mitad de cada una de las opciones opositoras e independientes, sin “morder” en ningún caso los respaldos a la candidatura de Ramos Allup.

Pero más allá del juego de simulaciones, la candidatura de Ramos Allup reporta un capital de trayectoria y experiencia en la arena política de la cual carece por completo Lorenzo Mendoza.

Así mismo, todavía el gobierno tendría muchas cartas ocultas contra la candidatura de Mendoza, como las claves de la conversación de Lorenzo Mendoza con el actual activista pro-intervención militar contra Venezuela Ricardo Hausmann, en favor de un plan de ajustes con olor a FMI, así como las acusaciones del gobierno a Mendoza de manipular las cadenas de distribución de alimentos o promover la fuga de capitales con divisas otorgadas por el Gobierno para elevar la producción y distribución nacional de alimentos.

Tampoco se descartan otros escenarios más allá de las candidaturas de Ramos Allup o la indefinida posición del empresario Lorenzo Mendoza para lanzarse o no al ruedo político.

Lo cierto es que la oposición tiene que resolver muchas debilidades si quiere enfrentarse a una cada vez más fortalecida candidatura de Maduro, a pesar del recrudecimiento de la situación económica y social.

Podemos enumerar algunas de las debilidades: los conflictos internos por la candidatura presidencial, la desarticulación de las organizaciones políticas en una “coalición perfecta” y su baja representatividad en diversos sectores de la sociedad venezolana, la movilización electoral solo en favor de sus propios intereses partidistas, un enfoque de campaña que no ofrece alternativas sino que se queda en críticas al gobierno, las divisiones entre electoralistas y quienes acarician soluciones de fuerza, la baja identificación partidista, su baja capacidad de movilizar recursos en la campaña y su postura a favor del injerencismo y la intervención de actores geopolíticos como los EE.UU y sus aliados, todo este coctel de debilidades apuntala la ventaja inicial con la que parte Maduro para un cercano evento electoral.

La contracara latente a pesar del optimismo gubernamental en materia electoral es precisamente la tendencia hacia la corrosión y el deterioro de la situación económica y social, la cual puede afectar a sus bases sociales de apoyo, a sus factores políticos aliados e incluso, que se presenten de manera generalizada acontecimientos que pongan en entredicho el compromiso por la justicia social del gobierno de Maduro.

No olvidemos que los escenarios electorales se mueven con un trasfondo de conflictos y demandas insatisfechas. La desconexión con tal trasfondo puede ser la pesadilla del triunfalismo.

ETN/Gokai Moreno/SP

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