Petromoneda

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La creación del petro venezolano, así como la decisión de vender el petróleo en monedas distintas al dólar, son medidas que se enmarcan en la necesidad apremiante de sortear el bloqueo financiero que EEUU ha impuesto al pueblo venezolano.

Ambas medidas se insertan en las estrategias impulsadas por Rusia y China para la configuración de un nuevo orden financiero internacional que busca acabar con la hegemonía del dólar.

China creó el petroyuan, moneda respaldada en oro que usará a partir del 18 de este mes para comprar petróleo. Rusia lanzó el criptorublo, posiblemente respaldado en oro, el cual no será minado, y que se sumará a las acciones para evadir las sanciones que le han sido impuestas desde Washington.

En cuanto al petro venezolano, es necesario hilar fino.

Dadas las características estructurales de la economía venezolana (95% de las divisas provienen de la exportación de petróleo) y ante la coyuntura de la manipulación arbitraria del tipo de cambio ilegal, es importante evitar que el petro derive: 1) en una eventual flexibilización del mercado cambiario afectando los ingresos en divisas del país, o 2) en una “legitimación” del tipo de cambio ilegal.

1) La posibilidad de que el petro sea adquirido en bolívares en la emisión inicial (tal como fue anunciado) y luego canjeado por otras criptomonedas o por divisas, es un aspecto a revisar. En este esquema, el Estado no solo no captaría divisas, sino que pudiese estar comprometiendo las reservas internacionales (además de las de petróleo y oro).

2) Si en el mercado secundario el petro puede ser canjeado por bolívares, se correría el riesgo de “legitimar” el tipo de cambio ilegal: el valor del petro marcado en bolívares por las casas de cambio nacionales se anclaría al del paralelo.

Impedir la fuga de divisas debe ser la esencia de las políticas que busquen superar el modelo rentista petrolero. Deben evitarse los mecanismos históricos de neocolonización, principalmente la transferencia de los ingresos petroleros (a bajas tasas) hacia los grandes capitales transnacionales, lo cual ha derivado en el agotamiento de las reservas y en la necesidad permanente de endeudamiento externo, todo ello calculado para crear condiciones de crisis, perpetuar la dependencia económica y sustentar el discurso neoliberal de la doctrina del shock.

Dependerá de cómo finalmente quede diseñado el petro lo que garantizará que se reduzcan estos riesgos.

Dato. Minar 1 bitcoin en China cuesta US$ 1.530, en Venezuela solo cuesta US$ 100. El Estado venderá cada petro en, aproximadamente, US$ 50.

ETN/ Pasqualina Curcio

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