Leyes de letra muerta

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El ordenamiento jurídico venezolano, como heredero natural del sistema de derecho civil, el cual fue típicamente asumido por aquellos países que fueron colonias o protegidos de Francia, Alemania y España y que tiene su origen en el Derecho Romano; adoptó un sistemas de leyes escritas y codificadas que se caracteriza por la abundante y numerosa cantidad de códigos, leyes, leyes habilitantes, reglamentos,ordenanzas, decretos y demás actos de rango sublegal que buscan regular las distintas situaciones jurídicas con las cuales convive día a día los ciudadanos en el país.

En nuestro afán de regular y controlar todas las situaciones, a través de las habilitaciones y prohibiciones expresas y donde solo podemos hacer lo que nos permite la Ley, nos hemos acostumbrado a la producción en masa de cuerpos normativos; sin darnos cuenta que muchas veces dichas leyes colidan entre sí, o que simplemente son leyes inaplicables o inefectivas, por cuanto los ciudadanos no las cumplen o en muchos casos porque quien debe hacerlas cumplir tampoco lo hace.

Para que una Ley sea efectiva y aplicable debe cumplir la función para la cual se dictó, ya sea a través del castigo ante su incumplimiento, sea este un funcionario público o un ciudadano común, o través de la concientización e internalización por parte de los ciudadanos, de la razón de existencia de la ley y su beneficio para la sociedad.

Si la Ley no cumple estos requisitos y finalidades, pues será letra muerta y su contenido quedará para ocupar un espacio en alguna biblioteca, pero no subsistirá en la memoria de quienes deben cumplirla y/o aplicarla.

Un típico ejemplo que ha sido recurrente en el país, es la muchas veces publicada ley de simplificación de trámites administrativos. Ley que ha pretendido ser aplicada por diversos gobiernos y en muchas oportunidades como una solución a la burocracia creciente que carcome la administración pública nacional.

Este instrumento legal ha pretendido entre otras cosas, la reducción y eliminación de ciertos trámites innecesarios como la presentación de documentos como la cédula de identidad o la presentación de copia certificadas de documentos emitidos por entes públicos. Pero la realidad es que dicha Ley no se cumple y cualquier persona que pretenda hacer algún tramite ante la Administración Pública sea nacional, estadal o municipal puede dar fe de ello.

Pero no es solo esta Ley que ha pasado a convertirse en letra muerta, existenmuchas otras como la Ley de Tránsito Terrestre y su reglamento, que entre otras cosas prevén el tiempo de conducción y descanso de las personas que presten transporte público, los controles de velocidad, los derechos de los usuarios de transporte público al servicio de buena calidad, higiénico, seguro, confortable e ininterrumpido; así como la obligación de atención especial a los niños y adultos mayores.

También podemos nombrar la Ley sobre mensajes de datos y firmas electrónicas.En ella se establece la validez de la firma electrónica y su valor probatorio, así como insta a su utilización para facilitar el acceso a los usuarios y así simplificar muchos trámites. Como estas podríamos dar muchísimos ejemplos más sobre Leyes, reglamentos, ordenanzas y no solo en el aspecto público, sino también en el privado, donde en muchos casos las empresas, compañías y demás entes de carácter privado, no se atañen ni cumplen lo previstos en sus propios estatutos y documentos constitutivos, y se transforman más en un cúmulo de papeles, necesarios para su consignación ante algún organismos, que en un verdadero cuerpo normativo que rige el funcionamiento interno de la misma.

Por ello debemos señalar que el hecho que una Ley o algún cuerpo normativo, entre en vigencia, no asegura de por si su aplicabilidad y su eficacia y es por ello que toda Ley debe venir acompañada de un proceso de divulgación, concientización e internalización por parte de los ciudadanos, quienes deben comprender la necesidad de la Ley, su beneficio y su importancia. Pero sobre todo por parte de los funcionarios públicos, quienes están llamados a cumplirla de igual manera y hacerla cumplir a sabiendas que de no hacerlo serán castigados conforme a lo dispuesto en la misma Ley. Por igual los Tribunales de la República deben ser garantes de ello.

El día que como sociedad entendamos y cumplamos la Ley, seremos mejores ciudadanos y tendremos un mejor país.

ETN/Ángel Domínguez

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