FBI otra vez atado de manos con teléfonos

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La matanza en una iglesia de Texas está generando en las autoridades una frustración ya bastante conocida: los agentes del FBI no pueden penetrar el teléfono del atacante y ver si tiene información relevante porque no tiene forma de penetrar el sistema codificado.

Los desgarradores detalles del ataque en que murieron más de dos docenas de personas probablemente revivan el debate sobre el equilibrio entre el derecho a la privacidad y la seguridad nacional, pero es poco probable que haya cambios en las leyes a corto plazo.

El Congreso no parece demasiado inclinado a aprobar leyes que obliguen a las empresas tecnológicas a ayudar al gobierno a descifrar los códigos de teléfonos y computadoras. El intenso debate en torno a una disputa entre el FBI y Apple se diluyó cuando las autoridades federales dijeron que habían logrado descifrar el código del teléfono usado en otro episodio de terrorismo sin ayuda de la empresa.

El asunto cobró vigencia nuevamente el martes, cuando Christopher Combs, agente especial a cargo de la oficina del FBI de San Antonio, dijo que sus agentes no podían ver lo que había en el teléfono de Devin Patrick Kelley, quien acribilló a buena parte de la congregación de la iglesia en plena misa dominical

“Ya hemos hablado de esto en el pasado: Con el avance de la tecnología y la codificación de los teléfonos, a las autoridades se les hace cada vez más difícil revisar esos teléfonos”, declaró Combs a los periodistas. “Estamos tratando de penetrar el teléfono”, agregó, sin dar detalles.

Los agentes no pudieron obtener información de la mitad de los más de 6.900 aparatos –teléfonos, computadoras y tabletas— que intentaron penetrar en menos de un año, según dijo el director del FBI Christopher Wray el mes pasado.

Las iniciativas para que la policía tenga acceso a los aparatos no han ido a ninguna parte por ahora.

Los expertos en seguridad generalmente aducen que los sistemas codificados impiden el acceso de hackers y espías a una cantidad de información privada, empresarial y del gobierno.

En el caso de California, el FBI pudo penetrar el teléfono pagándole a un vendedor no identificado para que le suministrara una herramienta de hackeo sin ayuda de Apple, evitando así una batalla judicial. No está claro si el FBI podría volver a usar esa herramienta, ya que la seguridad de los teléfonos varía según el modelo.

El ex fiscal federal Joseph DeMarco, que estuvo involucrado en la demanda del FBI a Apple, dice que, tarde o temprano, la justicia facilitará el acceso a la información de los aparatos.

ETN/AP.

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