Cafungas: Herencia afrodescendiente con sabor a pueblo y tambor

0
171
Foto: Archivo

La Cafunga, es un postre venezolano, poco conocido, originario de las costas mirandinas y varguenses; las poblaciones de Chuspa, Osma y La Sabana en Vargas, y Barlovento en Miranda suelen preparar estos bollitos envueltos en hojas de plátano, llenos de ricos ingredientes y aromáticas especias.

Así es la gastronomía afrodescendiente, una mezcla de sabores y aromas tropicales que combinan la calidez de su pueblo en cada plato típico.

(Vea también Venezuela huele a cacao y sabe a chocolate)

La Cafunga, es una magistral combinación de cambur, coco y papelón, una mezcla que representa parte del importante patrimonio culinario que han dejado los afrovenezolanos a las nuevas generaciones.

Se encuentran algunas variantes, en esta oportunidad ETN presenta la versión Chuspera de la costa varguense, la cual es conocida como Mestiza, que combina la mezcla de los ingredientes originales con el agregado de especias como: jengibre, canela, anís dulce y pimienta guayabita.

Las Cafungas varían según el contexto y las adaptaciones culinarias que van surgiendo de acuerdo a los gustos y que constituyen afectos, raíces e identidad, que van más allá de los ingredientes y de su preparación.

Hablar de Cafungas, es hacer referencia a la esencia de un pueblo, al valor de recetas que se convierten en tradición y forman de la herencia familiar que se nutre de hogar y de su gente, porque la comida es transversal a la razón de ser de los pueblos, su sapiencia ancestral, su arraigo cultural y su identidad se refleja en cada plato.

Ingredientes:

  • 3 kilos de cambures titiaros
  • 1 coco
  • Papelón o azúcar al gusto
  • ¼ de kilo de harina de maíz precocida
  • Una pisca de sal
  • Especias al gusto (anís dulce, guayabita, jengibre y canela)
  • Hojas de plátano para envolver

Preparación:

Pele los cambures y ciérnalos sobre un manare o colador fino, agregue azúcar o papelón al gusto, sal y las especias según su preferencia, parta el coco, quítele la corteza y ráyelo finamente, proceda a añadirlo a la preparación anterior, finalmente agregue la harina de maíz precocida, revuelva hasta obtener una mezcla homogénea. Vierta una porción generosa en las hojas de plátano, enrolle como un bollito y áselas en un budare o en el horno hasta que estén cocidas.

Una vez listas se pueden disfrutar calentitas, con ese sabor peculiar que le otorga la hoja de plátano. Deleitese con este postre digno representante de nuestra tierra, con ingredientes de la venezolanidad. No es un dulce ligerito, por el contrario está colmado de historia, de aromas y sabores criollos, fuertes y pesados.

(Vea también ¿Quién se resiste a un meloso golfeado?)

ETN/ Aimeg García y Beriozka Fereira

Deje un Comentario

Por favor escriba su comentario
Por favor escriba su nombre aquí