Nuestros indígenas resistieron… Y sus sabores prevalecieron

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Foto: Referencial

Comenzaremos hablando de alimentación, una de las necesidades básicas del ser humano para su subsistencia. Como proceso de supervivencia es innato, pero más allá del hecho biológico, la alimentación involucra tradiciones, costumbres, sapiencia, gentilicio, arraigo y diversidad cultural.

Hoy 12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena, fecha para reconocer y enaltecer la lucha de nuestros pueblos originarios, hablaremos de gastronomía, que trasciende a las recetas, ingredientes y preparaciones, no solo se trata de ir a deleitarse con los platos más esnobistas y de las nuevas tendencias en restaurantes, técnicas culinarias o platos reconstruidos o reinventados.

Hablar de gastronomía es hacer referencia a un cúmulo de saberes autóctonos, secretos ancestrales y procesos milenarios colmados de cultura y de nuestras raíces indígenas, también mestizas, con influencia europea y africana.

En los últimos años, el rescate de los sabores de nuestros fogones ha sido parte fundamental para el fortalecimiento del arraigo cultural venezolano. No fue sino hasta la llegada de la Revolución Bolivariana que los 40 pueblos indígenas que se encuentran a lo largo y ancho del territorio nacional comenzaron a ser visibilizados, reconocidos y respetados como lo que son: las raíces de la venezolanidad.

Surgieron leyes orgánicas, decretos, y todo un marco jurídico para visibilizar a nuestras poblaciones originarias. Incluso la Carta Magna en el artículo 119, establece:

“El Estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, idiomas y religiones, así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestral y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar sus formas de vida…”.

Los esfuerzos del Ejecutivo para garantizar los derechos de nuestros 40 pueblos indígenas venezolanos son indiscutibles. Sin embargo, el respeto a su gastronomía debe ser un nuevo reto por asumir, incluyendo al Programa de Alimentación Escolar, PAE, que adelanta el Ministerio de Educación, el cual debe adaptarse a las necesidades, usos, costumbres y tradiciones alimentarias de cada pueblo originario.

Igualmente, los Comité Locales de Abastecimiento y Producción, CLAP, deberán ajustarse a estas necesidades en materia de alimentación, entendiendo que estas poblaciones tienen culturas diferentes, con cosmovisiones que los identifican como pueblo y que nadie tiene derecho a quebrantar sus formas de vida ni a trasculturizarlos. 

La gastronomía indígena es parte de su cultura, pero también de la nuestra como venezolanos, sus fogones están impregnados de: maíz, yuca, casabe, plátano, cambur, piña,  túpiro, copo azú, moriche, kumache, catara, ajíes, pescados, chivo, ovejo, arañas, bachacos, moriche y más… Cada pueblo tiene sus costumbres, sus preparaciones, sus recetas ancestrales e identitarias, pero todas convergen en la sapiencia, misticidad y arraigo, sabores que han prevalecido a los embates de la globalización y a los intentos de trasnculturizar a los pueblos indígenas y su cosmovisón.

Desde hace un poco más de una década, los sabores originarios han sido fuente de interés tanto para chef de renombre como para nuevos talentos; también pequeños emprendedores han tomado como materia prima ingredientes de los estados: Amazonas; Bolívar; Delta Amacuro; Monagas y Zulia para sus creaciones artesanales basados en productos de origen indígena. Entre estos destacan: salsas; mermeladas; confituras, helados y hasta todo un menú completo y gourmet de los más sofisticados restaurantes.

Es justo y necesario recuperar, enaltecer y difundir la riqueza gastronómica venezolana, sus raíces indígenas, su influencia de otras tierras, su historia, pero sobre todo sus sabores, que sin importar las tradiciones y culturas, forman parte de lo que somos y de lo que nos corre por las venas: el sentimiento patrio y el orgullo por esta tierra.

La Venezuela diversa, multiétnica y pluricultural está colmada de ricas preparaciones, expresión de nuestro ritmo, color, de nuestra sazón, cultura y pasión. Cada preparación gastronómica está cargada de nuestras raíces ancestrales, de luchas, historia y emancipación. Nuestra gastronomía forma parte de la independencia y autodeterminación como pueblo y como Nación, por ello la importancia del reconocimiento de lo nuestro como parte fundamental de nuestra cultura, de lo propio y autóctono.

A 525 años de luchas de los pueblos indígenas; celebramos su reconocimiento como raíces de nuestra cultura, y enaltecemos sus fogones, saberes y sabores: patrimonio digno de la venezolanidad.

ETN/ Aimeg García y Beriozka Fereira

 

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